Usos y abusos de la hormona de crecimiento

Doctora María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787)

Médica Clínica UBA / Endocrinología UBA

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Si bien se trata de una sustancia que el cuerpo humano produce de manera natural, especialmente durante la pubertad, en la actualidad se le da un uso médico con diferentes fines. Cuál es el riesgo de abusar de esta hormona

La hormona de crecimiento es una sustancia química producida en nuestro cerebro (en la glándula hipófisis), que “viaja” por el torrente sanguíneo y actúa sobre todas las células de nuestro cuerpo. Como su nombre lo indica, hace crecer al cuerpo, por esta razón los picos máximos de esta hormona se producen en la edad de la pubertad cuando se pega el gran “estirón” en asociación con el comienzo de la secreción de hormonas sexuales que son responsables de la diferenciación sexual entre hombres y mujeres.

Normalmente la hormona de crecimiento, luego de cumplir la misión de hacer crecer el cuerpo, decae a partir de los 30 años y ya para los 40 años sus niveles son mínimos.

Actualmente se sabe que la disminución de la hormona de crecimiento en la adultez determina en gran parte el envejecimiento, momento en que se achican los órganos, la columna y por esto todas las personas ancianas son más pequeñas que cuando eran jóvenes.

La medicina convencional considera que la disminución que los adultos tenemos de la hormona de crecimiento es lógica, natural y parte de un envejecimiento que no debe de contrarrestarse.

Con la evolución de la ciencia se pudo experimentar que la suplementación criteriosa con hormona de crecimiento puede otorgar un envejecimiento saludable y ayudar a prevenir enfermedades tan frecuentes como las cardiovasculares.

Llamamos somatopausia a la disminución que la hormona de crecimiento presenta a partir de los 30 años.

La caída de la hormona de crecimiento genera un aumento de pérdida de masa muscular, masa ósea, alteraciones en el sueño, la memoria, la resistencia al ejercicio, la calidad inmunológica y, por otro lado, permite que aumente el tejido adiposo en el área abdominal y en todos los demás órganos, principalmente en el músculo.

La hormona de crecimiento es utilizada desde hace años en los niños con déficit de esta hormona dado que si no quedaban petisos. En la actualidad también se usa la hormona de crecimiento en dosis mínimas para evitar el envejecimiento en los adultos.

Las funciones que se descubrieron de esta hormona a partir de su uso en personas mayores de 40 años son muchas, como mejorar la masa muscular, la masa ósea, la memoria, la inmunidad, la función cardíaca, la piel, el sueño.

En la adultez se recomienda a partir de los 45-50 años cuando los niveles de hormona de crecimiento cayeron por debajo de lo normal. Para que una persona comience un tratamiento con hormona de crecimiento primero deberá tener una alimentación saludable, hábitos de actividad física regulares, porque no tiene sentido dar este tratamiento a personas que tienen hábitos alimentarios que tienden a la obesidad, arteriosclerosis, diabetes y sedentarismo. Sólo aquellos que verdaderamente deseen preservar sus funciones físicas y psíquicas se le podrá indicar la hormona de crecimiento acompañando sus hábitos saludables.

Lamentablemente hay mucha difusión confusa sobre este tema, y muchos deportistas amateurs, gimnastas, se automedican, o son llevados por sus personal trainers a aplicarse la hormona de crecimiento sin control alguno. Esto puede ser muy peligroso dado que hay que estar muy seguro de que la persona que va a comenzar un tratamiento de la hormona de crecimiento está libre de padecer algún tipo de cáncer que aún no haya sido diagnosticado.

La hormona de crecimiento no es, de ninguna manera, el origen del cáncer pero si una persona tiene un cáncer aún no diagnosticado sí puede colaborar en su crecimiento. Por esta razón se chequea al paciente exhaustivamente y luego de descartar esta posibilidad se podrá indicar esta hormona.

Indicaciones de la hormona de crecimiento para un envejecimiento saludable:

a) Pacientes con hábitos alimentarios autocontrolados y saludables.

b) Personas con hábitos de actividad física totalmente incorporados y metódicamente indicados para su edad, patologías, estado físico.

c) Pacientes con chequeos bioquímicos y por imágenes que descartan cualquier tipo de cáncer.

De ninguna manera una persona obesa, con compulsión a los hidratos de carbono y sedentaria puede comenzar con este tratamiento dado que sería un contrasentido por un lado dar una sustancia que aumentará la masa muscular y disminuirá la masa grasa para luego comer de una manera no saludable y ser sedentario.

Solamente los médicos especializados en el estudio de las hormonas, endocrinólogos y clínicos, incluido deportólogos, deberían estar indicando y controlando el tratamiento con hormonas de crecimiento en adultos.

¿Cuál es el riesgo de abusar de esta hormona?

La hormona de crecimiento mal indicada en los adultos generará un cuadro conocido como acromegalia, que significa agrandamiento de las extremidades (manos, pies, mandíbula). Está totalmente contraindicado este tratamiento en pacientes con cualquier sospecha de cáncer dado que esta hormona no genera el cáncer pero lo puede hacer crecer como hace crecer las células normales.