La Organización Mundial de la Salud determinó que uno de los motivos más habituales de consulta médica, luego de la cefalea, es el mareo: una sensación que los seres humanos experimentamos con frecuencia y que debe ser abordada desde la especialidad correspondiente. Síntomas a tener en cuenta
“La Neuro-otología es una especialidad médica que se ocupa de los trastornos del equilibrio: vértigos y mareos. Por pertenecer a una área interdisciplinaria existen muchos errores y demoras diagnósticas”, explicó el doctor Sergio Carmona, jefe del Servicio de Neuro-otología del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba).
Existen varios factores que influyen en esta realidad que preocupa a la comunidad médica especializada. Uno de ellos tiene que ver con el diagnóstico. Por un lado el mareo puede obedecer a muchas causas, siendo pocos los médicos y/o clínicas preparados para dar un completo diagnóstico. Esto hace que el paciente deambule por innumerables consultorios de distintas especialidades sin resolver su problema.
Por otro lado, la conducta habitual es medicar sin diagnóstico y recomendar una medicación inadecuada. Los medicamentos que se utilizan corrientemente son sedantes del sistema del equilibrio, un sistema que fue hecho para sensar el movimiento, sumado a la persistencia de los síntomas que llevan al paciente a la inmovilidad se da una combinación desfavorable: sedantes y falta de movilidad son fatales para el problema, asegurando que ese paciente jamás se curará. Asimismo es lamentablemente muy común que la incomprensión del problema lleve a médicos y a familiares de los pacientes a rotularlos de “neuróticos”, creyendo que consultar a un psiquiatra o con un psicólogo resolverá su problema.
Los trastornos de equilibro inciden en la calidad de vida del paciente, llegando a ser incapacitantes e induciendo no sólo al ausentismo laboral sino también al cambio en la vida cotidiana de los afectados. Las crisis son impredecibles, por lo tanto el temor de que aparezcan modifica el comportamiento y las posibilidades de llevar adelante actividades sociales, haciendo que el enfermo se recluya en su casa, muchas veces dependiendo de un tercero que lo asista, cambiando su relación con la familia.
Frecuentemente también se detectan en estos casos cuadros de depresión y ansiedad, ataques de pánico y tendencia a padecer agarofobia.
“Las causas potencialmente peligrosas de vértigo en la emergencia médica están subdiagnósticadas, poniendo en riesgo la vida de muchas personas”, explicó el doctor Jorge Kattah, profesor y jefe del Departamento de Neurología de la Universidad de Illinois.
En los casos más graves e irreversibles, como aquellos producidos por enfermedades degenerativas, hemorragias cerebrales, infartos, etc., el profesional debe darse a la tarea no sólo de disminuir los síntomas sino también el peligro de sufrir las caídas típicas de las que son víctimas éste tipo de pacientes.
Por qué se produce un mareo
El sentido del equilibrio humano depende del llamado trípode del equilibrio, compuesto por: el laberinto, un órgano situado en el oído interno que es capaz de transmitir las sensaciones de inclinación y de aceleración de la cabeza; la visión; y por un sentido llamado propiocepción, que son las sensaciones que provienen de nuestros tendones y articulaciones. Esto quiere decir que el equilibrio es redundante, proviene de varias fuentes que, conjuntamente, le informan lo mismo a nuestro cerebro.
Es necesario hacer una distinción entre mareo y vértigo. El primero es un término no médico a partir de la cual se manifiestan diferentes sensaciones descriptas por los que la padecen como: “embotamiento”, “visión borrosa” o “caminar sobre algodones”.
Entonces, las causas del mareo pueden ser múltiples: desde baja presión, pasando por una anemia (que hace que menos glóbulos rojos lleven oxígeno al cerebro) o una disminución en azúcar en la sangre, hasta cualquier incongruencia del trípode del equilibrio. Por su parte la palabra vértigo es altamente específica e indica “alucinación de movimiento”: percepción de movimiento en la persona o del entorno que no ocurre realmente.
Los pacientes mencionan sensaciones que pueden ser: giro de uno mismo o de las cosas, de traslación, de elevarse o de hundirse. La importancia de identificar este síntoma radica en que el vértigo indica siempre un problema en el laberinto (ni la columna cervical, ni el hígado, ni los ojos, ni ningún otro órgano puede producir vértigos).
Cómo llegar a un diagnóstico certero
Para estudiar adecuadamente un problema de mareos es necesario un correcto diagnóstico, que comience con un examen clínico acompañado de una primera charla en profundidad con el paciente. El diálogo es un paso imprescindible para establecer con claridad el origen de los síntomas.
Luego del mismo suelen aplicarse una serie de herramientas clínicas que serán de gran utilidad: examen físico con técnicas semiológicas, estudios audiológicos, videonistagmografía, posturografía dinámica y vHIT Test.
Los estudios audiológicos consisten básicamente en una audiometría y logoadiometría, posteriormente pueden ser necesarios una electrococleografía y potenciales evocados auditivos para analizar la parte neurológica de la audición.
En los casos de mareo o vértigo los ojos se mueven involuntariamente. Hoy en día contamos con equipos de alta tecnología que permiten detectar con alta precisión el movimiento de los ojos en total oscuridad. La videonistagmografía es una técnica que utiliza distintos estímulos registrados por videocámaras infrarrojas, que luego son digitalizados y analizados por computadora.
En qué consisten los tratamientos
Si bien la sensación inespecífica de vértigo puede deberse a una gran cantidad de causas, lo primero que debe saber un paciente que sufre de mareos es que su problema es curable en la mayoría de los casos y tratable en todos los casos, pero que depende ineludiblemente de un correcto diagnóstico y la colaboración de un equipo integral e interdisciplinario.
Cuando el paciente presenta una lesión bilateral y simultánea de ambos laberintos puede no producirse vértigo pero sí una sensación de inestabilidad permanente, acentuada por la tarde y por la poca iluminación, que impide fijar la vista al caminar. Otra causa habitual de mareo permanente son las lesiones del Sistema Nervioso Central que provocan un anormal procesamiento de las señales del sistema del equilibrio. Para ambos cuadros existe una gran cantidad de fármacos que junto a la rehabilitación específica arrojan muy buenos resultados.
La causa más frecuente de consulta en el mundo por vértigos es el vértigo posicional paroxístico benigno, los cambios de posición de la cabeza (típicamente al acostarse o levantarse) provocan episodios de vértigo muy intensos y de aparición brusca que duran menos de un minuto. En éstos casos los movimientos de la cabeza producen una estimulación anormal causada por el desprendimiento de partículas de una zona del laberinto. Se trata con maniobras de reposición que recolocan esas partículas en otro lugar donde no producen síntomas.
La migraña vestibular afecta a por lo menos el 10% de la población mundial, distinguiéndose como uno de los motivos de vértigo más frecuentes, siendo el cuadro más habitual en el sexo femenino. Se estima que una de cada diez personas tiene migraña (una de cada cinco mujeres) y que la tercera parte de las personas con migraña padece de crisis de vértigo. Usualmente son crisis que pueden durar horas o días, produciendo una sensación sumamente desagradable al mover la cabeza. El mercado farmacéutico ofrece gran cantidad de productos para tratar éstos cuadros en forma preventiva.
En 1861 Próspero Ménière se ocupó de describir ante la Academia Imperial de Medicina de París una enfermedad que consistía en crisis de vértigo, desmintiendo una hipótesis aceptada en ésa época que sostenía que el vértigo era una forma de apoplejía cerebral o de epilepsia. Actualmente ésa anomalía, llamada enfermedad de Ménière, afecta al oído interno y compromete la audición y la función del laberinto, provocando sensación de oído ocupado, ruidos y/o disminución de la audición en uno de los oídos. Un 50% de los pacientes responden a tratamientos específicos con medicación, en tanto que el 50% restante se cura al aplicar un antibiótico llamado gentamicina en el oído interno. Éste fármaco ocasiona una disminución controlada de la función del laberinto afectado, acompañado por rehabilitación vestibular permite la solución definitiva del problema.
La cinetosis no es una enfermedad en sí misma pero es un tipo de mareo relacionado con el movimiento que produce malestar durante los viajes. Si bien existe medicación recomendada antes de iniciar un viaje, cuando las molestias disminuyen la calidad de vida de la persona, la rehabilitación a través del equipo de realidad virtual se presenta como la mejor opción. El paciente se vuelve más resistente frente ante esas situaciones como consecuencia de la exposición a estímulos generados tecnológicamente.
El cuadro más relevante en los casos en que no se registra una afección en el laberinto son los ataques de pánico, seguidos de preocupación permanente de volver a padecerlos. Para pensar en este diagnóstico se deben dar por los menos cuatro de los siguientes síntomas juntos por los menos 1 vez por semana: falta de aire, mareos/inestabilidad/pérdida de la conciencia, palpitaciones, temblor o sacudidas, sudoración, sofocación, nauseas, despersonalización o desrealización, adormecimiento o cosquilleo, escalofríos, dolor/molestia precordial, miedo a morir o miedo a “volverse loco”.
Cuando se comprueba alguno de estos diagnósticos entra en acción el trabajo interdisciplinario que debe combinar manejo de ciertos medicamentos, terapia física y psicoterapia específica. Con este enfoque la enorme mayoría de los pacientes superan sus dificultades volviendo a una vida completamente normal en un corto tiempo.
