Rejuvenecer sin perder las facciones

Dr. Gabriel F.  Bonesana (MN 74.414)
Cirujano plástico y reparador
Miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires
Director Medico de BONESANA Cirugía plástica
www.gbcirugiaplastica.com

La mayoría de las pacientes que consultan por un rejuvenecimiento facial piden “que se note lo menos posible”.

Para obtener un buen resultado debe ser natural, conservando los rasgos de la/el paciente, con una recuperación corta que permita una reinserción laboral rápida.

No se trata de estirar la piel lo más que se puede: al contrario, hay que acomodar los tejidos profundos para que la piel se acomode sola, casi sin estirarla.

Esto se logra con técnicas nuevas, de cicatrices cortas, con poca disección de los tejidos. Se trata de procedimientos poco agresivos.

Entre los más habituales y poco invasivos se encuentra la extracción de las bolsitas de los párpados, que por medio de mínimas incisiones se retiran, se recupera una mirada más descansada y se evita el efecto de “ojo hinchado”.

El levantamiento de la cola de las cejas es otra de las intervenciones más pedidas. Se realiza mediante la colocación de un hilo, o en el mismo momento de hacer una blefaroplastia (cirugía de párpado), en este caso del superior. Están incluidas en este grupo la vibrolipolisis de la papada y cuello.

Los completamente ambulatorios, y no qirúrgicos, son los rellenos de ácido hialurónico, grasa del propio paciente; la toxina botulínica para las arrugas de expresión y las caras “cuadradas” (debido a los músculos maseteros muy prominentes) y los peelings superficiales.

Respecto al relleno con grasa, cabe aclarar que también se usa en pacientes que tienen la cara muy “flaca”. En estos casos se realizan técnicas especiales para dar volumen a las zonas mas deprimidas como las mejillas o los pómulos, marcar el reborde mandibular y dar volumen al mentón.

Las pacientes actualmente no pueden permanecer largo tiempo esperando un resultado. Por eso estas técnicas son especiales para ello, poco agresivas, de rápida recuperación y resultados naturales.

La mujer también busca hoy tratamientos a edades más tempranas, por lo cual el mismo debe acomodarse a sus necesidades y no se debe realizar una única técnica para todas las pacientes de forma indistinta.

Recomiendo hacer pequeñas intervenciones a medida que sean necesarias y no esperar a tener que hacer procedimientos más radicales donde los cambios serán más notorios, y más difícil reconocer ese nuevo esquema corporal.

Hay que entender que no sólo la piel envejece, sino los músculos y hasta el hueso pierde sus características de juventud, por lo cual el tratamiento debe ser integral pero sin ser agresivo.

Todas las intervenciones deben realizarse en clínicas equipadas para asistir al paciente y  previamente debe ser sometido a estudios prequirúrgicos.