Doctora Raquel C. Ferrazzano de Solvey (MP 42.707)
CENTRO DE TERAPIAS DE AVANZADA ®
http://www.terapiasdeavanzada.org/
Siempre se ha dicho que la medicina es el arte de curar y si pensamos en la palabra arte, entendemos que para ser médico se debe tener una cuota creativa y plástica a la vez para abordar los temas d e la salud.
En cuanto curar….eso suena fuerte, ya que suele asociarse a la resolución de un mal, a sanar un problema de salud, o erradicar una enfermedad.
¿Pero somos los médicos los verdaderos protagonistas de la escena de la curación?
La medicina es una ciencia que no se rige por los mismos Principios y Leyes que la física o las matemáticas. Todos sabemos que si bien las enfermedades se comportan con patrones bastante similares, son los pacientes los que muestran mayores variabilidades según el Universo de cada uno.
Por definición decimos que estar sano es estar en equilibrio físico (cuerpo) mental (psique), espiritual y social (entorno, cultura, creencias) y le tenemos que agregar también equilibrio emocional ya que si bien las emociones son sanas (ira, alegría., temor, tristeza y miedo) cuando se producen en exceso o déficit de ellas también pueden enfermarnos.
Como médica, considero de vital importancia, abordar de manera integral todos estos delicados aspectos de la vida humana, y también experimentarlos en el desarrollo personal.
Algunos postulan que determinadas dolencias como el cáncer o las enfermedades autoinmunes, en general sobrevienen después que la persona padeciera alguna situación de estrés emocional o traumático que no pudo enfrentar adecuadamente.
Cuando hablo de reparar me refiero a los mecanismos fisiológicos que todos tenemos para auto curación. Por ejemplo, si uno se corta con un cuchillo y la herida se mantiene limpia y aireada al cabo de unos días se reparará sin ninguna intervención, independientemente de su tamaño y profundidad. No todas las personas sometidas a una situación de trauma como una catástrofe o guerra, quedan con secuelas de estrés postraumático.
Existe un consenso generalizado tanto en ambientes profesionales como en el público en general, y en la gran mayoría de médicos y psicólogos, que la curación de los cuadros emocionales o psicológicos es necesariamente lenta, trabajosa y dolorosa y que se necesitan largos períodos de tiempo para conseguir algún resultado.
En las últimas décadas ha habido un vertiginoso crecimiento en el desarrollo tecnológico para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del cuerpo que aborda la medicina convencional.
¿Pero qué ha pasado con las psicoterapias?
¿Como ha sido la evolución de las psicoterapias desde la época de Freud en adelante?
¿Existen hoy nuevos abordajes para el tratamiento de afecciones como el pánico, las fobias o el stress?
Con el psicoanálisis o las psicoterapias dinámicas se necesitan meses o años de tratamiento para lograr cambios. Otras técnicas como la Desensibilización Sistemática y las Técnicas Cognitivas – Conductuales son más rápidas, en producir resultados.
Investigadores han desarrollado nuevos enfoques, que estamos implementando exitosamente y que las llamamos Terapias de Avanzada®.
Son técnicas de alta eficacia, que producen resultados terapéuticos, en muy corto tiempo. Estas técnicas no se basan en los contenidos de las ideas sino en la neurofisiología existente en el momento de pensar esos contenidos. Con un abordaje enteramente diferente a la psicoterapia tradicional obtenemos un cambio en esta neurofisiología, y como resultado se obtiene un cambio en el contenido de los pensamientos y de las emociones. Son tratamientos con bases neurofisiológicas.
Las Terapias de Avanzada® son nuevos métodos psicoterapéuticos totalmente innovativos y de alta eficacia. Pueden bajar notablemente, o hacer desaparecer la perturbación sobre un tema dado, entre una a tres horas de trabajo. Su eficacia y velocidad son increíbles.
Este amplio grupo de nuevos paradigmas en psicoterapias tienen como eje o base cambiar la forma en que la información disfuncional, generadora de síntomas, es guardada o almacenada en el sistema nervioso central.
Esto implica que no se necesita el relato del tema de marras, sino solamente abordarlo a partir de sus manifestaciones sensoriales, como imagen y sensaciones físicas, y por medio de estimulaciones del sistema nervioso que van modificando la información, transformándola de disfuncional en funcional o adaptativa o realista, lo cual trae obviamente cambios en la conducta y la resolución de los síntomas.
Su objetivo es curar lo que perturba, por medio de la combinación de un abordaje cognitivo junto a abordajes neurofisiológicos diversos. En ellas se trabaja, con la información que cada uno de los hemisferios cerebrales tiene acerca de un hecho perturbador o traumático. Con determinados métodos se logra equilibrar la perspectiva de cada hemisferio con respecto al tema, obteniendo la reducción de la perturbación (angustia o miedo, por ejemplo) a un mínimo adecuado y adaptativo. Ésta no retorna una vez desensibilizada y los resultados se mantienen en el tiempo. Logramos con estos métodos reducir la actividad del cerebro emocional activado por las emociones negativas.
Estos resultados son demostrables por medio de un mapeo cerebral computarizado, antes y después de una sesión, donde se puede ver el desequilibrio eléctrico previo y el equilibrio o mayor sincronía, posterior a la sesión.
La duración de los tratamientos es variable. Pueden llevar desde una sesión de una hora de trabajo en fobias simples, por ejemplo, o de una a cuatro sesiones en eventos traumáticos serios y de cuatro a ocho sesiones para trastorno de pánico. Comparado con los tratamientos tradicionales psicoterapéuticos estas técnicas son de una velocidad y eficacia asombrosa. Pueden ser usadas a cualquier edad.
Y se pueden tratar duelos trastornos de ansiedad como fobias, ataques de pánico, estrés postraumático, traumas agudos, abusos sexuales y físicos, etc.
