Las cenizas del volcán Puyehue no afectaron la salud pulmonar de la población

Así lo reveló un estudio realizado entre los habitantes de Bariloche, que demostró que no se registraron diferencias significativas en la función pulmonar en la población antes y después de la erupción del volcán

El Centro de Excelencia en Salud Cardiovascular para el Cono Sur (CESCAS) realizó un estudio de investigación que demuestra que las cenizas despedidas el año pasado por el volcán chileno Puyehue no afectaron la salud pulmonar de la población de los habitantes de la ciudad rionegrina de Bariloche.

La conclusión surge de un estudio que incluyó la realización de 600 espirometrías (prueba respiratoria que mide la capacidad y los volúmenes pulmonares) que fueron realizadas por técnicos altamente capacitados a hombres y mujeres de entre 45 y 74 años residentes en Bariloche.

Dicha investigación se había puesto en marcha tres meses antes de la erupción del volcán (cuando se habían hecho 300 espirometrías) y continuó durante los tres meses posteriores (con la realización de otras 300). Estos períodos temporales hicieron posible contrastar ambas muestras y determinar si las cenizas produjeron daños en los pulmones de la población local.

El médico Edgardo Sobrino, neumonólogo e investigador del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), institución que coordina CESCAS, aseguró que “no se registraron diferencias significativas en la función pulmonar en la población antes y después de la erupción del volcán Puyehue, de modo que la salud pulmonar de la población no se vio afectada” y agregó que “los valores de las espirometrías se mantuvieron iguales tanto en personas que tuvieron un alto grado de exposición a las cenizas como en aquellas que han estado poco expuestas”.

Con respecto a los períodos analizados, Sobrino destacó: “Tomamos un periodo de tres meses posteriores a la erupción del Puyehue porque hay informes que señalan que las cenizas continúan en el aire aún tres meses después”.

El estudio sobre el impacto de las cenizas volcánicas sobre la función respiratoria de los habitantes de Bariloche (cuyo nombre científico es “Detección y Seguimiento de la Enfermedad Obstructiva Crónica y Factores de Riesgo en el Cono Sur de Latinoamérica, PRISA”) fue coordinado por el doctor Matías Calandrelli, médico cardiólogo del Sanatorio San Carlos de esa ciudad, y por el médico neumonólgo Sergio Benitez, perteneciente al mismo sanatorio.

La erupción del Puyehue generó mucha preocupación, de hecho en su momento mucha gente usaba barbijos porque suponía que inhalar ese aire podía traer complicaciones. Se hicieron muchos estudios que evaluaron el impacto ambiental de las cenizas (en el agua) y en animales, pero hasta el día de hoy no se sabía qué había pasado con la salud humana. Para mí es un orgullo poder dar una respuesta a la comunidad barilochense en este sentido”, aseguró Calandrelli.

“Este estudio tiene un valor histórico. Es la primera vez que sucede que en el transcurso de un estudio epidemiológico en una ciudad hace erupción un volcán, lo cual nos dio la oportunidad de tener población estudiada antes y después de la exposición a las cenizas. Todos los estudios que se hicieron en el mundo sobre este tema siempre fueron después de las erupciones. Nosotros (por una cuestión casual) teníamos el estudio en marcha antes, lo cual nos permitió comparar cómo estaba la salud de la gente antes y cómo estuvo después. Esto nos permitió obtener un estudio realmente único, que creemos aportará información útil e importante al mundo científico que estudia el tema, como neumonólogos, vulcanólogos, etc”, agregó Calandrelli.