Cambiar la forma de respirar aliviaría síntomas de asma

María Furriol, licenciada en Educación física y entrenadora

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La mayoría de las personas crean innecesaria tensión en su cuerpo por sus malos hábitos. Y al revés, los hábitos crean esa tensión que distorsiona la postura. Tomar consciencia de la respiración sería de gran alivio en enfermedades que involucran al sistema respiratorio. Las claves

Frederick Mathias Alexander, el descubridor de la Técnica Alexander, fue un actor australiano con problemas respiratorios que truncaban su carrera y eran un obstáculo para su vida en general, no sólo su salud.

Y luego de varios años de trabajo con su cuerpo y su aparato de fonación, llegó a desarrollar los principios de una técnica innovadora en todo el mundo, usada por famosos actores como Robin Williams, deportistas como Roger Federer y en muchas escuelas internacionales de arte como el Conservatorio de Amsterdam.

Alexander se dio cuenta que, antes de iniciar el acto de hablar, aspiraba el aire abriendo su boca en tal forma que contraía en exceso sus costillas y axial su torso se angostaba, reduciendo su capacidad respiratoria.

Visualicemos qué pasa, por un momento, cuando nos quedamos sin aire, abrimos la boca tensionando en exceso nuestra nuca y su parte anterior, mandíbula, que se fuerza hacia adelante o hacia atrás. Esto causa que el pecho se eleve rigidizando las costillas. Y así nuestros pulmones tienen menos oxígeno para recibir desde el tracto respiratorio. 

Cuando tensionamos en exceso nuestra nuca y/o torso en general, cerramos el espacio para que entre suficiente oxígeno y para que nuestro proceso inspiratorio-espiratorio pueda ser optimo ya que la respiración es un reflejo, sucede por sí mismo. Interferimos con el mecanismo natural de respirar.

Alexander no sólo curó sus problemas respiratorios, sino que dedicó su vida a ayudar a otros. Grandes investigadores y premios Nobel como Nicholas Tinbergen fueron sus alumnos y avalaron científicamente lo que él descubrió por experiencia consigo mismo.

La Técnica Alexander se basa en la premisa de que los individuos creamos innecesaria tensión en nuestro cuerpo por nuestros malos hábitos, y al revés, nuestros hábitos de movernos y pensar crean esa tensión que distorsiona nuestra postura.

El tema es que no somos muy conscientes de cómo respiramos. ¿Acaso sabes si tensas en exceso tu abdomen cuando respiras? ¿O rigidizas la parte superior de tu torso con tus hombros que se adosan al torso y pierdes la movilidad en tus brazos también? 

Actuamos automáticamente y de acuerdo a nuestras experiencias de vida y aprendizajes desarrollamos una particular forma de respirar que generalmente no es muy óptima.

Hasta ahora los médicos asumieron que los asmáticos fueron hipersensibles a los irritantes como la tierra, sustancias polutivas y el polen. 

Y siempre se pensó que esta hipersensibilidad fue la causa de que los músculos alrededor de las vías respiratorias, que llevan el aire a los pulmones, se contraen en exceso (aprietan), bloqueando la entrada de oxígeno y dejando a la persona con poco aire obligándolo a abrir su boca en exceso y agitarse.

El Hospital Johns Hopkins de Baltimore, en los EEUU, hizo una investigación donde los médicos sugieren una vuelta de tuerca a la forma de entender el asma, que afecta a gran cantidad de personas en el mundo, sobre todo a niños.

El nuevo estudio sugiere que todos estamos expuestos a sufrir ataques de asma, y que la única diferencia entre los asmáticos y no asmáticos es que también podemos respirar cuando sucede una situación de estrés que ataca el sistema respiratorio, es decir que podamos respirar inflando los pulmones con el necesario oxígeno y sin bloquear las vías respiratorias.

Los investigadores usaron una droga que, en inglés, se llama metachlorine, para contraer los pulmones de los no asmáticos.

“Los asmáticos tuvieron las mismas dificultades en respirar que los no asmáticos”, dijo el doctor Alkis Tongias y agregó: “esta es la reacción esperada si el asma se debe a la falta de relajación muscular causada por esa forma de respirar inadecuada, con tanta tensión innecesaria”.

La Técnica Alexander nos enseña a recuperar esa forma de respirar sin elevar los hombros o el pecho, o con esa tensión en nuestra nuca o costillas.

 

Reeducamos nuestro cuerpo al punto que potenciamos el reflejo respiratorio, se hace natural y mucho más fácil respirar.

María Furriol dicta clases individuales y grupales desde hace más de 5 años con la técnica en Australia y la Argentina y tiene más de 15 años de experiencia en las áreas de fitness y salud. Hoy entrena a profesionales de la salud, además de trabajar con público en general.

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